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Juan Lupac, estampa auténtica de paisano |
“Oficiaba
de locutor un delegado nuestro, “El Gaucho” Juan Lupac, presidente de la Asociación
Tradicionalista “Fortín Gaucho” de Berisso, guitarrista,
compositor e intérprete de milongas y canciones camperas, El hombre anunciaba a
los presentes y leía las adhesiones al estilo típico de los festivales
folclóricos. Así que entre los oradores, todos dirigentes de fábricas y el
locutor que hablaba en estilo gauchesco (hablaba de “pueblada”, defensa del
patrimonio nacional por este criollaje reunido, que éramos los herederos de los
defensores de Fuerte Barragán cuando las Invasiones Inglesas, etcétera)
presentábamos un estilo muy ensenadense, mezcla de provincia y urbe, de tipos
del interior que vienen a Buenos Aires escapando a la miseria con el overol
recién puesto.” Así describe el libro “Un
Sentimiento Llamado Astillero” en el Capitulo V, El Ensenadazo
Juan se jubila, empieza una nueva época en su
vida. Bueno es recordar la marca que ha dejado en su paso montando el potro de
la juventud.
SU TESTIMONIO
"Hoy es mi último día de trabajo en el
Astillero Río Santiago de Ensenada (Pcia.
De Bs. As.). Me jubilo con 61 años de
edad y 48 años de antigüedad.
De aquél primer día a éste último no
solo pasaron años sino también buenos y malos momentos dentro de la fábrica y experiencias,
aprendizajes, luchas por la fuente de trabajo y salario, compañeros que se
fueron de baja, que fallecieron, que desaparecieron.
Las pasé todas: Cuando nos tirotearon en
UOCRA,
la noche de los Albatros, las movilizaciones a pie a La Plata, las marchas en
tren a Capital porque no nos pagaban los sueldos, la histórica “Permanencia”, el
Ensenadazo, la bomba en la “Santísima Trinidad, “los Bichos Verdes”, cuando se cayeron las grúas y dio vuelta el “Cipolletti”,
etc., etc.
Fui alumno de la Escuela Técnica,
ayudante menor, medio oficial montador naval, oficial, especializado. Veinte
(20) años en Producción. Pasé al Edificio de Dirección (Tesorería), fui Técnico
Administrativo, Jerarquizado y Subtesorero."
POETA DE LA VIDA
Juan participó en la película épica histórica de producción argentina “Cipriano. Yo hice el 17 de Octubre” realizada en el 2011.
Desde 1990 y hasta la
actualidad dirige por Estación Radio Sur FM 105.1 el programa folclórico
llamado “La Pulpería”.
Realizó dos
producciones en casete: “La Vuelta de Rosas” y el compilado “La Pulpería”,
también participó del CD “Música y musicantes de Berisso” con su tema en tiempo
de zamba “Recuerdos de Villa Paula”.
En enero de 2006 se
presentó por cinco noches consecutivas en la Peña “Al gran pueblo argentino
cantor” en el club Independiente de la ciudad de Cosquín, Provincia de Córdoba,
participó además en programas de radios FM locales.
Junto a una
delegación de jinetes del Fortín Gaucho Berissense participó en el rodaje de la
película nacional “Facundo, la sombra del tigre” protagonizada por el actor
Lito Cruz. También actuó en “El día que cambió la historia”.
En julio de 2010
cumplió actuaciones en Machagai (provincia del Chaco) y en Nueva Helvecia
(República Oriental del Uruguay)
Su poema “Canto a
Berisso” obtuvo la tercera nominación en el certamen “Himno a Berisso”,
organizado por el Honorable Concejo Deliberante.
Autor del ENTROPIYANDO VERSOS, en su
libro CARDO Y HUELLA se registra uno de sus oemas más logrados y conocidos
dedicado a un personaje de las calles berissenses: EL SIETE SACOS. Allí su pluma criolla
describe:
Ayer
lo vi caminar,
como
hace un tiempo, sin rumbo.
A
veces dando unos tumbos,
o
encorvado en el andar;
ojos
claros que al mirar,
parece,
no vieran nada,
porque
nubla su mirada
la
cerrazón de su mente
y
trasnocha indiferente
desollando
madrugadas.
El
Siete Sacos lo llaman,
los
gurises de Berisso,
porque
cobijarse quiso
de
quienes lo despreciaban;
algunos
lo insultaban
al
verlo así, destruido,
su
figura sin olvido,
blanqueada
por una escarcha,
solo
detiene su marcha
pa’
alzar un pucho encendido.
Sin
luceros, sin un guía,
linyera
quo no molesta,
en
algún umbral se acuesta
a
esperar el nuevo día.
Solo
su andar, su agonía,
solo
el alma y su osamenta
soportando
a quien comenta
su
locura como en broma,
cruzando
por puente Roma
con
soles o con tormenta.
Alguna
vez la alborada
lo
sorprenderá sin vida
y
su barba encanecida
tendrá
resabios de helada.
En
aquella madrugada
todo
Berisso y su gente
al
no verlo por el puente,
por
la rotonda o el bar,
en
silencio han de llorar
¡Por
no tenerlo presente!...